Sobreexplotación y salinidad amenazas para el agua en Ensenada

Ensenada, B.C.- Sobreexplotación y salinización son las principales problemáticas que enfrentan las aguas subterráneas en Baja California, fuente de abastecimiento indispensable para el desarrollo de actividades agrícolas, industriales y domésticas.

De acuerdo a datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), México dispone de 653 cuerpos de agua subterránea, de los que 157 están sobreexplotados y 18 presentan intrusión marina.

Estos problemas inciden en la disponibilidad y la calidad del agua/ CICESE

Baja California cuenta con 88 acuíferos, de los cuales 23 están sobreexplotados y 11 presentan intrusión marina; estos problemas inciden en la disponibilidad y la calidad del agua. 

En entrevista, Zayre I. González Acevedo, investigadora del Departamento de Geología del CICESE, apunta un dato importante sobre la salinización de las aguas subterráneas: la sal no es exclusivamente procedente del mar, también puede ser aportada por la geología del lugar.

Sin embargo, ya sea que la salinidad sea provocada por la intrusión marina o por el tipo de rocas con las que tiene contacto en el subsuelo, el origen del problema apunta al manejo del agua.

“Empiezas a sacar mucha agua y entonces empiezas a perforar más profundo y entre más profundo perfores es agua más vieja y esa agua más vieja ha estado más tiempo en contacto con las rocas”, comenta la especialista.

Después de haber analizado muestras de agua del Valle de Guadalupe, conocido por su vocación vitivinícola, detectaron salinización que podría estar siendo provocada por la geología del lugar, factor que aparece en la fórmula al extraer agua de mayores profundidades.

“Lo que nosotros analizamos fue qué es lo que está causando la salinización de los suelos y vimos que ahí lo más importante es el calcio y el magnesio, ambos de origen geológico; puede ser en consecuencia de la sobreexplotación”, advierte.

Aguas subterráneas: entre sobreexplotación y salinidad/CICESE

Zayre, especializada en estudios de geoquímica ambiental, calcula que se necesita monitorear alrededor de 58 pozos de agua en Valle de Guadalupe para tener una muestra representativa, por lo que el estudio debe ampliarse.

En comparación con el proceso de salinización del Valle de Guadalupe, lo que ocurre en Maneadero es todavía más complejo, pues existe la posibilidad de que en este valle agrícola la salinización tenga doble fuente: la geología del lugar y la intrusión marina.

Desde 2009, Marco Antonio Pérez Flores, investigador del Departamento de Geofísica Aplicada del CICESE, detectó junto con sus colaboradores la intrusión de agua salina en acuíferos de Maneadero.

“Está dañando a la agricultura de Maneadero porque esa agua a medida que va penetrando el suelo se vuelve más salino, ya no puedes sembrar tomate en esa zona, se necesitan plantas más resistentes o tienen que desalar el agua”, señala en entrevista.

Explica que la sobreexplotación de la que han sido objeto los acuíferos de Maneadero para sostener la actividad agrícola, provoca que al extraer agua se genere un vacío que trae consigo agua salina.

“Esa intrusión salina nos está diciendo qué tanto nos está quedando de agua limpia. Si va avanzando la intrusión salina, ya nos queda menos agua limpia para extraer”, indica Marco Pérez.

Posibles soluciones para agricultores de Ensenada

Para Zayre González es indispensable que los agricultores cuenten con datos precisos respecto a qué sales son las que están presentes en el agua, ya que habrá algunas que se deseen eliminar y otras que no.

“Si tiene nitratos y fosfatos, eso es bueno para las plantas, pero si tiene carbonatos, de calcio o de sodio, esos no son buenos porque hacen dura el agua, y esos tampoco son buenos para nosotros, si nos los tomamos nos causan cálculos en los riñones”, ejemplifica.

Además, tener este tipo de información disponible permitiría a los agricultores tomar decisiones en cuanto al tipo de tecnología que pueden utilizar para desalar el agua.

Para Marco Pérez, las soluciones están en la tecnificación del campo y el reúso de aguas tratadas, siendo esta última una alternativa que ya se aplica en cultivos no comestibles de Maneadero, como el de flor, pero para extenderse a cultivos de alimentos exige estándares de calidad más estrictos.

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